Ministerio de Trabajo Direccion General de Empleo
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MINISTERIO DE TRABAJO RINDE HOMENAJE A LOS CAIDOS EN LA MASACRE DE SAN JUAN

Al cumplirse 47 años de la Masacre de San Juan, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social, rinde un homenaje a los caídos el 24 de junio de 1967, donde a las 5 de la madrugada trabajadores mineros fueron sorprendidos por intensos disparos de fusiles y ametralladoras en las zonas de Llallagua y La Salvadora.

ANTECEDENTES
Las millonarias pérdidas de Comibol en el período 1952-1960, debido principalmente al excesivo incremento de personal (de aproximadamente 24.000 trabajadores en 1952 subió al máximo de 35.660 en 1956) y a la caída de producción (de 27.347 TMF en 1952 bajó al mínimo de 14.790 TMF en 1958), obligaron al Estado a suscribir el Plan Triangular para la Rehabilitación de la Minería Nacionalizada con tres instituciones financiadoras (International Cooperation Administration del gobierno de Estados Unidos, el gobierno de Alemania Occidental y el BID), para que mediante aportes económicos y asistencia técnica, combinados con reformas institucionales, se hagan rentables las minas nacionalizadas. Entre 1961 y 1970 se gastaron 62 millones de dólares (deuda del Estado) y el plan sólo permitió disminuir las pérdidas.

 

 

Entre las exigencias de los financiadores estaban la eliminación de la anarquía sindical, que "impidió lograr los resultados programados" y la disminución tanto de personal como de salarios. La junta militar de René Barrientos y Alfredo Ovando mediante Decreto Supremo (D.S.) 7171 de 17 de mayo de 1965 dispuso la eliminación de los sindicatos y el D.S. 7188 de 23 de mayo de 1965 declaró un estado de "emergencia nacional" en las minas. Se abolieron los sindicatos y el control obrero y 130 dirigentes fueron desterrados, entre ellos Juan Lechín Oquendo.

Entre 1960 y 1970 existió una disminución de 7.093 trabajadores y en mayo de 1965, durante la presidencia del Gral. René Barrientos, se dictó el D.S. de Reordenamiento de Comibol, que entre otras medidas imponía una rebaja salarial. El ingreso mensual promedio en dólares de los trabajadores, fue subiendo de 61,83 en 1957 hasta 94,02 en 1964. Se rebajó a 60,37 dólares (36% de rebaja) en 1965, vale decir a un nivel más bajo que en 1957, hechos que causaron rechazo y conmoción en las minas.

Ernesto "Che" Guevara llegó a La Paz el 4 de noviembre de 1966 para organizar un foco guerrillero de irradiación continental, sin embargó no contó con el apoyo del partido comunista boliviano, ni logró reclutar campesinos en su campaña. El total del contingente guerrillero fue de 52 efectivos. El Ejército boliviano conoció estos aprestos el 6 de marzo de 1967. El 23 de marzo se produjo el primer choque en el valle de Ñancahuazú, donde las fuerzas del Ejército fueron emboscadas y perdieron siete efectivos.

En asambleas realizadas en Huanuni, Catavi y Siglo XX, se decidió convocar a un ampliado para el 24 de junio, en Siglo XX, el principal centro minero del país donde trabajaban 5.000 obreros, la "flor y nata" del proletariado minero, que había jugado un papel decisivo en la revolución de 1952 y que fue también vanguardia en el proceso de ruptura con el MNR Al ampliado asistirían también representantes de otros sectores labores y estudiantiles. En esas asambleas ya se había decidido apoyar las guerrillas con medicinas y alimentos y declarar a las minas como territorios libres.

LA MASACRE

El Gobierno –esta vez constitucional- del Gral. Barrientos consideraba que en los centros mineros se estaba gestando un nuevo movimiento guerrillero similar al del Che Guevara y por ello decide cortar de raíz cualquier posibilidad de una nueva guerrilla en Bolivia. Para ello dispone junto a su Alto Mando tomar por sorpresa los centros mineros y de esta manera terminar con cualquier amenaza a su gobierno.

Es así que aproximadamente a las 5 de la madrugaba del día 24 de junio de 1967, cuando varios mineros todavía festejaban San Juan, fracciones de los regimientos Rangers y Camacho de Oruro, que viajaron en 12 vagones de ferrocarril, desembarcaron en la estación ferroviaria de Cancañiri y ocuparon violentamente los campamentos mineros de Catavi y Siglo XX, y las emisoras La Voz del Minero y Siglo XX.

Los obreros fueron sorprendidos por intensos disparos de fusiles y ametralladoras en las zonas de Llallagua y La Salvadora. Confundidos por la fiesta pensaron que se trataba de dinamitazos o cohetillos usados en fiestas similares. Sin embargo los gritos desesperados de mujeres, el llanto de los niños y el lamento de los heridos los volvieron a la realidad. Las viviendas de los mineros fueron atacadas, cientos de balas cruzaban por todas partes matando gente. La mayor cantidad de víctimas se registró en el campamento La Salvadora, cerca de Cancañiri.

La prensa de Oruro informó que se produjeron "enfrentamientos de grandes proporciones". Muchos heridos no fueron al hospital, algunos obreros simplemente desaparecieron, sin que se hubiese podido establecer con exactitud las cifras de la masacre. Se reconoció oficialmente la muerte de 27 mineros –entre ellos el destacado dirigente Rosendo García Maisman y 72 heridos.

(Datos periódico LA PATRIA)